A new disruptive world! / ¡Nuevo mundo disruptivo!

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A tale of oranges / Un cuento de naranjas

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Give me an orange.

Give me an orange, orange tree!

I can not, dear friend. I would like to!

Who forbids you? Isn’t it true that you born to bear fruit?

Yes, it’s really true. You do not know how my branches suffer.

Then, why don’t you let me to remove your weight?

-Time has embittered me. Now it is only expected from me that my fruits wither and fall.

-A fruit is a fruit. Many one would want to give fruits. Bitter or not.

-Do you really think so? Really is still my fruit good for you?

-Don’t hesitate. From this very moment I will pamper you and I will collect you. I will transform your burden in bitter sweets.

Thanks for give me back my dignity, my friend. How could I reward you?

-You give freshness, fragances and fruits for nothing in return. Your recovered dignity is my reward.

-See you soon, my friend.

-See you soon, Mr. Orange tree.

Dame una naranja

-¡Dame una naranja, naranjo!

-No puedo, querido amigo. ¡Ya quisiera yo!

-¿Qué te lo prohíbe? ¿Acaso no naciste para dar fruto?

-Sí, es bien cierto. No sabes como sufren mis ramas.

-Entonces, ¿porqué no dejas que te descargue?

-El tiempo me ha amargado. Ya sólo se espera de mí que mis frutos caigan marchitos.

-Un fruto es un fruto. Ya querrían muchos poder darlo. Amargo o no.

-¿Tú crees? ¿De verdad  mi fruto aún os vale?

-No lo dudes. Desde hoy mismo te mimaré y recolectaré. Haré de tu carga dulces amargos.

-Gracias por dignificarme, amigo. ¿Cómo podría recompensarte?

-Das por nada frescor, aromas y frutos. Tu recuperada dignidad es mi recompensa.

-Hasta luego, amigo.

-Hasta luego, Don Naranjo.

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© Texto y Fotos: Rafael Prado Velasco 2013-2017

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Oranges / Naranjas

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Choose one!

¡Elige una!

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© Texto y Fotos: Rafael Prado Velasco 2016


Orange tree / Naranjo

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-¡Dame una naranja, naranjo!

-No puedo, querido amigo. ¡Ya quisiera yo!

-¿Qué te lo prohíbe? ¿Acaso no naciste para dar fruto?

-Sí, es bien cierto. No sabes como sufren mis ramas.

-Entonces, ¿porqué no dejas que te descargue?

-El tiempo me ha amargado. Ya sólo se espera de mí que mis frutos caigan marchitos.

-Un fruto es un fruto. Ya querrían muchos poder darlo. Amargo o no.

-¿Tú crees? ¿De verdad  mi fruto aún os vale?

-No lo dudes. Desde hoy mismo te mimaré y recolectaré. Haré de tu carga dulces amargos.

-Gracias por dignificarme, amigo. ¿Cómo podría recompensarte?

-Das por nada frescor, aromas y frutos. Tu recuperada dignidad es mi recompensa.

-Hasta luego, amigo.

-Hasta luego, Don Naranjo.

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© Texto y Fotos: Rafael Prado Velasco 2013